El apio (Apium graveolens)
es una planta de la familia de las Apiáceas, antiguamente conocidas como
umbelíferas y proviene de la zona del Mediterráneo.
Posee
tallos estriados que forman una gruesa penca con hojas
acuñadas. Toda la planta tiene un fuerte sabor acre, aunque el
blanqueo de los tallos en el cultivo hace que pierdan estas
cualidades, adquiriendo un sabor más dulce y el característico aroma
que lo convierte en un buen ingrediente de ensaladas y sopas.
Se puede encontrar todo el año aunque los mejores se encuentran
en otoño e invierno.
Se ha utilizado desde tiempos históricos tanto en la
cocina como en los
boticarios. Además de su crujiente textura y sabor, es una
verdura “equilibrante”. Si se combina con otros vegetales como la
zanahoria y el
tomate, el jugo de apio ayuda a calmar los nervios.
Ayuda al cuerpo a deshacerse de impurezas a través de su función
diurética (por su contenido en un aceite volátil, el apiol). Se
caracteriza por ser carminativo, sedante, aperitivo, digestivo (que
no implica digestibilidad fácil por su alto contenido en fibra) y es
muy remineralizante. También ayuda a la formación del esmalte
dentario. Es eficaz para eliminar el exceso de
ácido úrico. Depurativo, regenerador sanguíneo y ligeramente
laxante y se dice que afrodisíaco. Mejora las enfermedades
hepáticas, combate las infecciones, ayuda a la eliminación de
cálculos renales, mejora la
memoria y en uso externo suele comportarse como un
cicatrizante. Hay personas que creen que ingerir esta planta
ayuda a aumentar la libido.
Es común la creencia de que el apio resulta un
vegetal difícil de digerir para el ser humano, además de ser
considerado como un compuesto de
calorías negativas, es decir, se quema más energía en procesar y
digerir el apio que la energía que se obtiene de su digestión. Según
diversas fuentes, este rumor es cierto, mas las 6 calorías que se
queman por ramillete de apio resulta poco significante. De todas
formas, el apio resulta muy positivo en la dieta humana debido a su
alto contenido de fibra dietética, vitaminas y minerales, además de
ser considerado un buen diurético debido al alto porcentaje de agua.
Contiene grandes cantidades de agua y celulosa. El bulbo contiene, además del aceite etéreo, almidón, azúcares,
colina, tirosina, glutamina, asparragina y vitamina B-1 y B-2 que
son necesarios para la función nerviosa y muscular. Por sus
componentes, el jugo de apio restituye al cuerpo después de jornadas
de ejercicio intenso o fiebres.
Nombre común
Castellano: apio, apio acuático, apio bastardo, apio blanco,
apio borde, apio bravo, apio bravío, apio común, apio de acuático,
apio de agua, apio de arroyo, apio de arroyos, apio de huerta (3),
apio de laguna, apio de las lagunas, apio de los huertos, apio de
monte, apio dulce, apio laguna, apio nabo, apio palustre, apio
silvestre, celerio, habit, perejil de agua
Cada 100 g
contienen aproximadamente: Agua: 95 g, Energía: 57 kJ,
Proteína: 0,7 g, Grasa: 0,2 g, Carbohidratos: 3 g, Azúcares: 2 g, Fibra: 1,6 g,
Vitamina C: 3 mg.
Es rico en
potasio,
sodio,
magnesio,
hierro,
azufre,
fósforo,
manganeso,
cobre,
aluminio, zinc, además de vitaminas A, B, C, y E.